miércoles, 16 de noviembre de 2011

Manos tejedoras.

Los telares en México, siempre han sido de gran importancia, desde la época prehispánica los indígenas empleaban diversas técnicas para elaborar sus indumentarias.
Algunos de los telares más comunes son:
El telar de cintura, que se caracteriza por ser versátil, ya que con él se pueden tejer las prendas más diversas de cuantas componen la indumentaria de los diferentes grupos étnicos en México: huipiles, fajillas, enredos, y los rebozos que tienen la urdimbre teñida.
El telar de estacas, en el cual se teje regularmente los pesados sarapes de lana, y que es característico de los estados del norte del país.

El Telar de pedales, fue una de las aportaciones que le dieron los españoles a los mexicas para la industria textil. Con él se tejen sarapes, jorongos y gabanes, así como los rebozos con un dibujo repetido, lienzos para enredos y las faldas usadas por las mujeres, en algunos grupos indígenas. El telar de pedales, permite hacer telas de gran dimensión y con mayor rapidez, sin perder su condición de proceso artesanal.

El Teñido:
Cada fibra tiene su color natural: el algodón es blanco o marrón; la lana blanca, café, gris o negra; la seda natural tiene un color cremoso; y el chichicastle (planta americana parecida al lino) es pardo. Sin embargo el textil indígena se nutre de muchos otros colores para confeccionar sus prendas. Existen diferentes formas de teñir. A veces el tinte se aplica sobre el material en greña, es decir cuando todavía no está hilado y en otras ocasiones se aplica el tinte a los lienzos ya tejidos. Los colorantes son solubles al agua y se obtienen de animales y plantas. Por ejemplo, el palo de Campeche o Palo del Brasil tiñen de rojo, al igual que la grana cochinilla; el mangle tiñe de café; la semilla de achiote rojo-naranja; la hoja del muictle de azul; y el zacatlaxcalli (planta parásita de ciertos árboles) tiñe de color amarillo.


Bordado artesanal:
Además de los telares, también es muy común el bordado a mano o artesanal, en esta técnica se emplean hilos multicolores y aguja. Los bordados por lo general se hacen en blusas, faldas, bolsas y monederos, entre otras cosas.


jueves, 10 de noviembre de 2011

La cestería mexicana.

La cestería es una de las actividades artesanales más antiguas y comunes en todo el mundo, en México contamos con evidencias arqueológicas de la existencia de cestería anteriores a la elaboración de cerámica.
Existen dos técnicas de tejidos artesanales en la actualidad: la primera elaborada con textiles, que son los tejidos de cualquier fibra suave de origen vegetal, como el lino y el algodón, o de origen animal, como la lana, la alpaca y la seda. Y la segunda comúnmente denominada cestería, ésta se compone por  tejidos de fibras duras como los carrizos, otates, los agaves, el junco, el bejuco, la vara, el carrizo, el pasto y la palma.

Durante la época prehispánica, se elaboraron muchos utensilios de cestería, sobresaliendo los petates y los tompetates  o tortilleros.
Los petates se elaboran con las hojas del tule, una vez que éste ha pasado por un proceso de secado, se aplana y después se trenza. También pueden estar hechos de palma, en este caso, la palma es cortada en largas tiras, después se pone a secar y luego se inicia el proceso artesanal del tejido. Los petates son tejidos de forma cruzada, para formar un dibujo escalonado, o de forma diagonal, para producir un dibujo parecido al tablero de ajedrez.

Hoy en día, en toda la República Mexicana, se sigue trabajando la cestería, en especial en las poblaciones indígenas, como los tarahumaras y algunas zonas de Oaxaca, Chiapas y Veracruz, entre otras.
Con la cestería se pueden hacer muchos objetos de ornamentación como jarrones, cestas, juguetes, flores, esferas, joyería y algunas figurillas,  o para uso cotidiano como son los petates, tortilleros y bolsas, entre otras cosas. Además el artesano puede combinar las técnicas de tejido, los materiales, los dibujos, las formas y los colores, para hacer de cada figura o instrumento, una verdadera obra de arte, una figura única e irremplazable en el mundo.


 
Hay que apoyar a nuestras manos artesanas, que trabajan día y noche, que se esfuerzan para poder salir a adelante, hay que aprender a apreciar su trabajo y no regatearles, hay que aprende a querer lo hecho en México, y más si proviene de manos humildes y trabajadoras.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Xochimilco, Campo de flores.

Xochimilco, en náhuatl Campo de flores, es uno de los pueblos más emblemáticos del Distrito Federal, en el cual aún se conservan tradiciones de la época prehispánica como el de “La Flor más Bella del Ejido” que se remonta al culto que le tenían  los nativos del canal de Santa Anita a la diosa Xochiquezalli, culto que después se trasladó a los canales de Xochimilco. En este pueblito de chinampas, también se celebra al Niñopa, la Feria de la Nieve en Semana Santa, la Feria del Olivo y de la Alegría en febrero, la Feria del Dulce Cristalizado, y la Feria del Maíz y la Tortilla; entre otras.


Xochimilco, tierra inspiradora del “Cielito Lindo” de Quirino Mendoza.  Casa de una gran variedad de flora y fauna, como los ahuejotes, árboles típicos de la región, sembrados en los márgenes de las chinampas, árboles de casuarina, sauce llorón, alcanfor y eucalipto. En la superficie del agua existe una gran cantidad de flora acuática como el lirio. Xochimilco es la región productora de hortalizas y flores más importante de la ciudad de México. Su fauna se constituye de especies como: el coyote, tlacoyote, comadreja, zorrillo, armadillo, ardilla, tuza, conejo y el ajolote. La zona de las chinampas fue declarada "Patrimonio Cultural de la Humanidad", por la UNESCO.


En Xochimilco hay varios mercados de Flores, en donde se puede comprar todo tipo de plantas, desde pequeñas violetas hasta árboles frutales, además de encontrar el equipo necesario para la jardinería y el cuidado de éstas; hay  embarcaderos  en los que se encuentran las típicas trajineras, en las cuales uno puede pasear por los principales canales de la región. También hay museos como el de Dolores Olmedo y el Museo Arqueológico, en donde el arte y la naturaleza coexisten.


 Xochimilco es el lugar perfecto para pasar un fin de semana en familia y con los amigos.

                                              Mercado de Flores y Plantas.


 
 
    

    

martes, 1 de noviembre de 2011

La muerte, y tú cómo la llamas.

Los mexicanos siempre nos hemos caracterizado por nuestro buen humor, y cuando se trata de la muerte, nos las ingeniamos para burlarnos y reírnos de ella, pero siempre mostrando un rasgo de solemnidad ante ésta.
Existen muchos nombres por los cuales le llamamos a ese ente que nos lleva al más allá cuando menos  lo esperamos. Algunos de ellos son:

La Catrina
"La Garbancera" de Posada.
Los orígenes de la imagen de la catrina se remontan al caricaturista José Guadalupe Posada, quien fue el primero en hacer una imagen con alusión a ésta, sólo que él la había nombrado “La Garbancera”; las garbanceras eran inditas que durante la época del porfiriato vestían a la usanza europea.
Fue hasta que Diego Rivera, en su obra mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” pinto y bautizo a la imagen de Posada, con el nombre de la “Catrina”, popularizándose y difundiéndose por toda la República Mexicana.



"La Catrina", Diego Rivera.



La China Hilaria.
¡Cuidado Charros!, que ahí viene la china Hilaria, ya ven como a ella le gusta asistir al jaripeo y a los rodeos, hagan bien sus suertes, dominen bien a los caballos, no vaya a ser que de un descuido se vean tumbados oliendo el polvo. Cuidado que desde allí abajo verás que la primera que se te acerca es La China Hilaria, engalanada con el traje nacional.


 La Patas de Hilo
Es la que nos guía, como la estrella del cielo, la que sale primero. Ella nos dice el camino, por aquí por allá, hasta el lugar en donde ya no hay retorno, pero eso sí, a la muerte no hay que tenerle miedo, si ya nos toca, pues ni modo…


La Chirrifusca.
Calavera ochentera, que se reía al leer manuales de urbanidad, modales y buenas costumbres, autora intelectual de todos los chistes de sus víctimas, los muertitos, chistes que se cuentan en voz baja en los velorios.

La China.
Pertenece a todo pueblo limpio.
Se lleva a todo aquel que es de buen humor, tiene buen carácter, a los que aman  la vida y a los que supieron gozar y se divirtieron, a los que decían después de contar un buen chiste “nos morimos de la riza”. A los muertitos que se lleva la China se les ve con el rostro relajado y con una ligera sonrisa.

La Tembeleque.
¡Hay muerte no te me acerques que estoy temblando de miedo!
Enfermera de la muerte que atemoriza a todo aquel que va a ser vacunado y que no se va a salvar de sus inyecciones.

miércoles, 26 de octubre de 2011

¡Tradición cien porciento mexicana!

El 1 y 2 de noviembre los mexicanos celebramos el Día de Muertos o de los Santos Difuntos, en esta tradición recordamos a nuestros antepasados, amigos y seres queridos que ya no se encuentran entre nosotros. El Día de Muertos es una tradición en la que se mezcla lo prehispánico con lo católico, la muerte y la vida. El signififado del Día de Muertos es la renovación de la fertilidad. En esta celebración las almas vuelven del más allá para compartir con nosotros estos días, por lo tanto en las casas se montan ofrendas con los platillos favoritos del difunto, objetos personales y fotografías.

El 1 de noviembre está dedicado para recordar a los niños, personas que no fueron bautizadas y a los hombres ilustres, este día se conoce también como Día de Todos los Santos; y el 2 de noviembre es cuando llegan todos los adultos.
También se acostumbra en estas fechas visitar los cementerios, montar ofrendas y velar toda la noche hasta la madrugada del día siguiente.
El Día de Muertos es una celebración cien porciento mexicana, en la que se mezclan las tradiciones prehispánicas con el catolicismo español, para formar una tradición que ha perdurado en el tiempo; es ahora, el momento que nos corresponde a nosotros como mexicanos, que esta tradición no se pierda, debemos reconocer lo que es nuestro y nos corresponde, debemos agarrar a nuestras tradiciones con todas nuestras fuerzas y no dejar que se pierdan en el más allá.




Los preparativos para la fiesta.

Las ofrendas se montan en los interiores de las casas para que cuando el difunto llegue, muy cansado del más allá, tenga de que comer; además de formar parte de la tradición del Día de Muertos.
Los elementos de las ofrendas son:
Papel Picado de colores para celebrar la alegría de vivir.
Flores blancas para representar el cielo.
Flores de zempaxóchitl para representar la tierra y el camino hacia el más allá.
Flores moradas para representar el luto.
Cirio, que representa el alma.
Incienso de copal, que simboliza el paso de la vida hacia la muerte.
Maíz, que representa la cosecha y la fertilidad.
Fruta, que es la ofrenda de la naturaleza.
Calaveritas de chocolate y de azúcar, simbolizan nuestro pasado indígena.
Agua, como símbolo de la vida y como fuente de energía para el camino.
Platillos favoritos del difunto, para celebrarle.
Objetos personales y fotografía del difunto, para recordarlo.
Sal, para mantener en buen estado el cuerpo.
Un Cristo, para las buenas bendiciones.
Una vara de árbol, para ahuyentar a los malos espíritus.
Pan de muerto, recién salido del horno.


martes, 25 de octubre de 2011

Zempaxóchitl, la flor de los muertos.

Xóchitl y Huitzilin se amaban desde que eran niños, juntos crecieron y con su amor, todas las tardes subían a lo alto de la montaña a llevarle flores a Tonatiuh, el padre sol, él parecía sonreír ante la ofrenda de los enamorados, y ellos juraron amarse más allá del tiempo, más allá de la distancia, mas allá de la muerte.

Pero un día llego la guerra y los amantes se separaron, pronto llegaron las noticias de que Huitzilin había muerto en la guerra, Xóchitl sintió que su corazón se desgarraba de dolor, subió a la montaña y le pidió a Tonatiuh, el padre sol, que la uniera por siempre con su amor, el sol conmovido extendió uno de sus rayos y al tocar a la joven la convirtió en una flor, de colores tan intensos como los mismos rayos del sol.

Luego llegó Huitzilin, en forma de un colibrí, y amoroso se posó en el centro de la flor, y al instante la flor se abrió en 20 pétalos, de aroma intenso y misterioso…

Dicen que así nació la flor de Zempaxóchitl, la flor de muertos.